Es frecuente que cuando se va a la radio por primera vez el oyente se sientan desilusionados.
La imagen que trasmite la radio no se condice con el edificio y los equipamientos.
La Argentina tuvo su primera transmisión en 1.920, sólo para medio centenar de aparatos receptores.
Desde ese entonces, las radios de amplitud modulada reinaron en la Argentina. Ese dominio se dio hasta la aparición de las radios de frecuencia modulada, surgidas en los ¨80 como una necesidad de expresión alternativa a los grandes medios y a la mordaza impuesta por el gobierno militar. Esta nueva tecnología hizo al medio barato y sencillo en su montaje.
Muchas de las F.M. están asentadas en casas comunes adaptadas. Una habitación grande se divide en dos, una para el estudio y otra el control de operación en tanto el resto de las habitaciones serán acondicionadas para la producción de noticias, oficinas y recepción.
Los medios que cuentan con recursos realizan un diseño adecuado que tiene que ver con las rutinas de trabajo.
Básicamente la radio debe contar con un estudio, con aislamiento acústico (desde cartones de cáscaras de huevo, lana de vidrio o paneles especiales), un micrófono omnidireccional (que capta todo el entorno) y una sala de operación técnica. La sala debe estar equipada con una consola (que concentra el control de volumen del micrófono, las lectoras de CD y las computadoras), un radio grabador para que podamos cotejar como sale la emisión, tal cual fueran oyentes, un ecualizador y un transmisor. Por supuesto que existen variantes, marcas de equipos y todo depende del dinero con que tengamos para llevar adelante el proyecto.
Desde el transmisor sale un cable hasta la antena que esta montada en una torre. Básicamente esta es la estructura de una radio y de la simplicidad se entiende que miles de radios estén al aire, muchas de ellas sin las condiciones mínimas de seguridad como jabalinas para descargas a tierras, pararrayos en las torres, luz roja en la punta de la torre para ser divisada por la aviación y las condiciones acústicas necesarias para que no se registren daños permanentes en la audición de los trabajadores de los medios.
Para aquellos que tengan intenciones de realizar un proyecto radial es recomendable, además de solicitar los permisos correspondientes a las autoridades de control en la materia de comunicaciones, pedir ayuda profesional a un ingeniero especializado. Este paso evitará muchos problemas legales y posibles accidentes.